La luz del sol nos ilumina unas 12 horas al día, y aún así; la mayoría de casas tienen que encender interruptores para iluminar alguna de las habitaciones en las que no llega bien la luz del sol. Es muy cómodo pulsar un interruptor y que se encienda la bombilla, pero en horas de sol no me parece una solución real, y no me cabe duda de que en algún momento tendremos que aprender a sacarle el máximo partido a nuestra estrella. Así que, ¿por qué no empezar ahora?
Desde tiempos remotos nuestros antepasados han usado el ingenio para iluminar sitios imposibles. No puedo parar de pensar qué nos dirían si nos vieran, usando nuestros años de evolución para derrochar recursos en vez de ingeniárnoslas.

Imaginad un gran espejo parabólico en el techo de las casas de éste tipo

Que haga que concentre gran cantidad de luz en un punto muy pequeño, y hacer que la luz entre en una tubería que haga rebotar la luz (tubería de espejos internos) que vaya por el entretecho de las casas y se reparta a cada habitación un poco de la luz colectada en el techo.

¡Tendríamos un pequeño sol en cada habitación!

 

Yo he hecho un par de prototipos a una escala pequeña, os muestro los resultados:

 

1. La luz concentrada del espejo entraría en ésta tubería, los espejos que tiene dentro hace que reboten y que lleguen a las 3 salidas que hay a modo de lo que serían "lamparas" en esa caja de carton

2. La luz sale por cada salida de la tubería y simplemente habría que colocar un difusor que haga que la luz concentrada se disperse.

También sería posible usar parte de la luz que entra en la tubería y no usamos, para almacenarla en forma de energía y usarla para la iluminación nocturna, ya sea con un motor stirling a la entrada de la tubería, o con pequeños paneles fotovoltaicos en cada interruptor.