Somos, literalmente, la sociedad del derroche. 
Poco a poco el capitalismo masivo ha hecho que nuestra economía de mercado sea uno de los mayores sinsentido de nuestra era.

¿Qué sentido tiene ir al supermercado y que haya patatas de tu tierra y de otras 9 procedencias diferentes? ¡Ningún sentido!

Estoy convencido de que en un futuro no muy lejano, cualquier producto que compremos tendrá un impuesto por contaminación.

Igual que hoy van inspectores de sanidad a las fábricas, mañana irán inspectores de energía y harán un estudio del producto (desde que se reunen las materias primas hasta que llega al consumidor), para ponerle finalmente su impuesto por contaminación. Ese impuesto dependerá de:

  • Cantidad de energía gastada en el transporte
  • Cantidad de energía gastada en realizar el producto (maquinaria, etc)
  • Cantidad de residuos que genera tras su uso (envolotorios, etc)
  • Utilidad del producto (Si en tu ciudad se producen patatas de sobra para abastecer a la población, patatas de fuera no son útiles)

Finalmente, todo esto se traducirá en un porcentaje que habrá que pagar de más sobre el producto final.

¿Qué pasaría si esto se aplicase a nivel global?

Llegaríamos al supermercado, y los únicos productos asequibles, que inluso valdrán menos que antes, serán los productos locales y muy ecológicos.
Finalmente, las empresas comenzarían a dedicarse más a su localidad ya que fuera de ella les compra menos gente.
¿Convertiríamos la economía de mercado en algo con un poco más de sentido?

¿Podríamos hacer esta ley?